Depende de lo que el contrato haya previsto. Si tiene cláusulas de incumplimiento bien redactadas, la parte cumplidora puede exigir el cumplimiento forzado, resolver el contrato, reclamar daños y perjuicios o ejecutar las penalidades pactadas. Si el contrato no previó estos escenarios, igual existen los remedios del Código Civil y Comercial, pero el proceso es más largo, más caro e incierto. Por eso la redacción preventiva importa: define de antemano qué pasa cuando algo sale mal.

